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La insensatez de algunos políticos

publicado a la‎(s)‎ 26 ago. 2015 9:29 por Mirada Malva   [ actualizado el 26 ago. 2015 9:30 ]
| Por Olga Elena Martínez Gómez | Medellín, Colombia, 26 agosto 2015 |
Es increíble que en pleno siglo XXI, el procurador de la nación, Alejandro Ordoñez, solicite restringir las manifestaciones públicas de afecto entre los estudiantes. Si se refiriera a caricias lascivas, o pornográficas, estaría de acuerdo en que se restringieran si se dan en una institución educativa, donde conviven estudiantes de diferentes edades, pero si la restricción es por besos y abrazos,  no me cabe en la cabeza semejante mojigatería y no me queda otra alternativa que pensar en una acción de doble moral. ¿Cómo es posible que este señor censure actos sencillos de expresión humana y no sea capaz de sancionar o criticar actos oprobiosos de políticos corruptos que han manchado sus manos con sangre de colombianos inocentes? Como me recuerdan estos comportamientos a León María Lozano, conocido en la época de la violencia del cuarenta y ocho en Colombia, como el Cóndor, quien fue el jefe de una organización de sicarios encargada de matar a los liberales de esa época. Este personaje está muy bien descrito en la novela de Gardeazabal Cóndores no entierran todos los días porque retrata con destreza como su vida se dividía en ir sin falta a la iglesia, comulgar y hacer apoteósicos actos de contrición, y el resto del día a dedicarse a urdir planes para la matanza de liberales. Es impensable que una figura pública de la magnitud de un procurador, pretenda restringir expresiones humanas de comunicación tan simples como esas. ¿Acaso es una tenue imitación de la tiranía católica de otrora que se desarrolló hasta llegar a la terrible época de la inquisición, que en nombre de Jesús la iglesia asesinó a tantos seres humanos, entre ellos a científicos e intelectuales valiosos como Giordano Bruno, Miguel Servet o Juana de Arco?  Por fortuna vivimos otra época con más tolerancia a las diferencias y respeto por las ideas, pero es importante que a personas que pretendan atropellar al otro por sus ideas o acciones, nuestra sociedad responda con un desacuerdo, porque si callamos ante semejante insensatez, lo que nos depara en el futuro, podría ser un retroceso similar al oscurantismo del Medioevo y nos espere una mazmorra por dar un abrazo o la hoguera por recibir un beso.    


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